El 27 de mayo de 1937, en plena guerra civil española, 456 hijos e hijas de republicanos embarcaron en el transatlántico Mexique, que zarpó desde Burdeos rumbo a México. Sus padres querían protegerlos y soñaban con un futuro mejor para ellos.
En Morelia en principio los recibieron con los brazos abiertos. Pero si bien estaba previsto que permanecieran allí tres o cuatro meses, la derrota republicana y el inicio de la Segunda Guerra Mundial transformaron su exilio en definitivo.
Lo maravilloso de este libro (Libros del Zorro Rojo, 2017) es cómo un hecho histórico se convierte en un relato poético. Maria José Ferrada (periodista, escritora y poeta chilena) lo escribe con pocas palabras, dulces y punzantes, y las pone en la voz de un niño. Uno de esos niños que ahora busca la mano de una nena más grande para sentirse a salvo durante la travesía.
Y la poesía sigue con las ilustraciones. Anna Penya (España, 1987)construye una narrativa visual monocromática y muy gestual, con collage y algunos destacados de color, que logran recrear una atmósfera melancólica y emocional.
“Este libro se centra en la historia de ese viaje y en la esperanza que los impulsa: que, al bajar del barco, les depare una vida digna y en cualquier caso mejor que la que les aguarda en sus hogares, rotos por la guerra. Una vida como la que creemos deben tener todos los seres humanos, especialmente cuando se trata de niños y niñas” (Extrato del libro).
Hay libros en la biblioteca de mis hijos que digo que son míos. Este es uno de ellos. El “libro de la guerra”, piden a veces, señal de que hay algo en ese relato duro y tierno, todo al mismo tiempo, que los moviliza, que los corre de lugar.
A veces cuando alguien dice que un libro es mucho para un niño o una niña, puede que sea un halago. Puede decir también que ese libro no los trata como niñxs, que no los subestima. Y cuando eso pasa, cuando aparece algo en un libro que nos conmueve, señal de que ahí, hay buena literatura.



